Farándula

Palito Ortega y una celebración que reunió a varias generaciones

El cantautor fue homenajeado por CAPIF en la Cúpula del CCK.

Miércoles 16 de Mayo de 2018

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Ahí está Palito Ortega, cantando Corazón contento en la Cúpula del CCK, con un coro impensado hasta para la imaginación más audaz. Vamos de a uno: en un extremo, Lali Espósito, en el otro, Juan Quieto y Nicolás Giorgetti, de Los Totora y Jimena Barón; al lado de Lali, Juanse, pegado a él, Axel y enseguida Iván Noble y Emanuel Ortega; y del otro lado, Rosario -Ortega, por supuesto-, Juliana y Ale Miranda!, Daniel Agostini y Elena Roger.

Pero eso no es todo. Bien cerquita, Charly García, con una movilidad visiblemente mejorada, sigue la escena con atención, después de haber estado en ese lugar metiéndole teclas a Popotitos, mientras desde más lejos Pedro Aznar y Nito Mestre son parte de una larga lista de invitados a la fiesta que CAPIF (Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas) organizó en honor a El Rey; ese hombre que de La felicidad para acá llenó de títulos el cancionero popular argentino. El popular de verdad.

"Las canciones están en la calle", dice Ortega desde la pantalla, en el inicio de la celebración que tuvo por título Un muchacho como él; Fernando Bravo, a la sazón maestro de ceremonias, comenta al pasar que El club del Clan duró apenas un par de años; y no hace falta demasiado más para entender que si en 2018 muchos de esos temas paridos hace no menos de 40 años siguen siendo parte del inconsciente colectivo, su creador merece cuanto menos, respeto, y cuanto más, admiración.

Pero el coro del que hablamos al principio es sólo el final de un largo festejo que tuvo su inicio cuando, poco antes de las 22 de un martes fresco y tenso, Palito recibía de manos del presidente de CAPIF, Guillermo Castellani, y de su secretario, Damian Amato, una obra del escultor Antonio Pujía, como tributo de una industria que lo tuvo -y tiene- entre sus preferidos.

Entonces, Palito habló del balance de su vida y de lo que ve cuando mira hacia atrás, e insistió en eso de que cuando uno tiene un sueño, jamás debe bajar los brazos, porque es posible alcanzarlos. También recordó, claro, su infancia, la incertidumbre de sus padres, el descreimiento de sus amigos y, obviamente, su tenacidad y deseo de ser quien es.

Hubo más; un agradecimiento a su familia, con Evangelina Salazar en primera fila, Julieta más allá, Sebastián un poco más cerca, el nieto Benito dando vueltas por ahí. "Estamos pasando unos momentos difíciles, pero vamos a salir", dijo también Ortega, que incluyó a Charly cuando habló de "familia".

Después, la música. La felicidad, en la voz de Los Totora; Bienvenido amor, en la de Barón; ¡Que suerte! interpretada por Miranda; Viva la vida en manos de Rosario, mientras el rostro del homenajeado s multiplicaba a lo Warhol en la pantalla.

 

Emanuel Ortega volvió por un rato a un escenario, para celebrar la trayectoria de su padre. (Foto: Guillermo Rodriguez Adami)

Detrás, la banda comandada por Lalo Fransen; delante de ella, Agostini para Sabor a nada; Juanse para Un muchacho como yo; y el estreno de la noche, Cuidado con las alturas, a cargo de Elena Roger. Una especie de Vuele bajo de Facundo Cabral, pero fruto de la pluma de María Elena Walsh y Ortega. Como la Canción del jacarandá, sólo que ésta, según cuenta alguien muy muy pero muy cercano a palito, nunca la cantó. Y mal que hizo, porque es preciosa.

El ex yerno Noble subió para unir Muchacha de luna y Estoy perdiendo imagen; Emanuel Ortega regresó por un rato a su rol de cantante para hacer Qué vas a hacer esta noche -"Te quiero, te adoro, te admiro", cerró-; Lali sacó a bailar al anfitrión al ritmo de Despeinada, y Axel cerró la serie con La sonrisa de mamá, mientras Ana María Picchio, Fernando Noy, Gustavo Béliz, el titular del Sistema federal de Medios y Contenidos Públicos Hernán Lombardi, Luciana Salazar y algunos otras figuras conocidas sumaban su entusiasmo al festejo.

Como no podía ser de otro modo, el cierre quedó a cargo del anfitrión, que eligió para la ocasión, que no era cualquiera, su Autorretrato de mi vida. Cantó:"Fui aprendiendo a valorar cada detalle de la vida, no me arrepiento de mi ayer, lo que sufrí ya lo olvidé, soy el autor de mi alegría", y la cúpula se llenó de aplausos.

Que se hicieron más intensos aún cuando Charly se sentó al teclado para comandar una versión de Popotitos a la que se sumó Juanse. Entonces sí, el final con todos. Y todos es todos; los de ese lado del escenario y los de éste. Porque es posible que sea cierto eso que canta Fito de que a muchos nos puso las canciones en nuestros walkmans; pero también lo es que Palito nos puso las suyas en nuestras cabezas. Y por lo visto, siguen ahí.

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