Sociedad

El excapellán del Servicio Pentitenciario acusado de abuso: "¡No soy un delincuente, no soy un mafioso, soy un cura!"

Eduardo Lorenzo habla de fábulas y mentiras. Acepta que las circunstancias y personas que menciona uno de sus denunciantes existieron, pero que nunca hubo sexo.

Sábado 20 de Julio de 2019

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Tres jóvenes denunciaron al exconfesor de Julio César Grassi por abuso sexual. En presencia de sus abogados, él lo niega rotundamente desde su parroquia de Gonnet, donde uno de sus acusadores asegura que se llevaban a cabo las vejaciones contra él y otros adolescentes.l

Según León, como llamamos al primero de los denunciantes, un joven que cuando era chico estuvo en situación de calle, el cura organizaba reuniones con alcohol y sexo. En un pasaje de la entrevista que este sitio le hizo en marzo, repitió lo que había declarado en tribunales. "A esas reuniones venía un hombre mayor, ciego, amigo del cura. Se llamaba Toni. Empezó a actuar de entregador. Asumía que si estábamos ahí, por algo era.También nos hablaba de sexo todo el tiempo y trataba de convencernos de que no había nada malo en que tuviéramos sexocon Eduardo. Él se acostaba con el cura", asegura.

Lorenzo no niega la existencia de ese tal Toni, pero aclara: "Toni era mi amigo, pero falleció. Pertenecía a una comunidad de laicos consagrados. Quedó ciego y yo lo acompañé en ese sendero. El era un tipo muy bueno, de muy buena predicación, entonces venía a ayudar, acá en los barrios ...

- ¿Y participaba de esos encuentros con los chicos?

- Cuando estaba, sí.

El cura admite que se hacían reuniones con menores en su casa: "Comíamos una pizza y chau. Nos reíamos de cosas que habían pasado, mirábamos un partido de fútbol". Al negar el abuso, también busca desprenderse de la acusación de haber sido la causa de un intento de suicidio de León. Sin embargo, el chico asegura haber sido hostigado por él. "Yo no soy un hostigador. Él me llamó por teléfono porque se había peleado con el director del hogar, Diego Grieco. Lo vi con dos tiritas en la muñeca y le dije que no hiciera pavadas".

En su testimonio, León había dicho que aquella noche, Lorenzo intentó comprarlo y lo amenazó en una parrilla. "Acá tenés tres posibilidades: la buena, la mala o la peor. La buena es un arreglo económico y te quedás tranquilo. La mala, vos sabés que yo tengo gente muy influyente que te puede arruinar la vida. Y la peor, conozco los peores asesinos en la cárcel. Vos elegís". Sin embargo, para Lorenzo es una mentira más: "No sé por qué miente tanto".

- ¿Pero cuál sería el beneficio de León al acusarlo? ¿Por qué querría vengarse de usted?

- Yo no sé si está influido por otra gente. No le tengo bronca. Si vos me preguntás qué sentís, no siento nada más que compasión. Pero evidentemente es un mentiroso total e inventó una fábula. 

- Aparte de León hay otros dos denunciantes que no se conocen entre sí y describen un modus operandi casi exacto...

- Yo creo que hay un mismo relato y que están siendo desmentidos por la gente que va a declarar.

- Los tres acusadores mencionan épocas distintas: 1995, 2000 y 2007. Llama la atención, Lorenzo...

- Alguien les da letra.

- ¿Por qué alguien querría perjudicarlo tanto?

- No sé, no tengo idea. Tenés razon. ¡Tanto, tanto! Es tanto, es muchísimo.

- Según usted, ¿León es un mentiroso y los otros dos denunciantes también?

- Sí, y te aseguro que se va a probar que mienten. Porque mencionan gente y esos chicos que ellos mencionan tienen que aparecer, ¿no?

- A no ser que estén siendo presionados...

- ¡Pero no...! Yo no presiono a nadie. ¡No soy un delincuente, no soy un mafioso, soy un cura!

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