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Se realizó el tradicional Tinkunaco en la Padercitas

Este domingo se realizó la peregrinación de San Francisco Solano. Los peregrinos participaron del tradicional Tinkunaco. El obispo Dante Braida, instó en su homilía, a trabajar con valentía para construir la cultura del encuentro.

Domingo 18 de Agosto de 2019

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El Tinkunaco con las sagradas imágenes sucedió al mediodía de este domingo. La imagen de San Francisco Solano fue recibida por el Niño Alcalde.

El obispo Dante Braida dijo en su homilía que “San Francisco Solano es un gran misionero de América Latina que siguiendo los pasos de San Francisco de Asís llegó a esta tierra anunciándola con palabras y sobre todo con el modo de vivir: austero, comprometido y alegre”.

“Uno de los más grandes desafíos San Francisco Solano lo vivió aquí mismo, en este lugar cuando estuvo a punto de estallar una guerra entre habitantes de los pueblos originaros y los españoles recién llegados a estas tierras que con las fuerzas de las armas pretendían imponer su superioridad explotando a los aborígenes,  Francisco Solano comprendió que la vida de ambos eran valiosa y que merecía ser cuidada y defendida”, utilizando la vivencia de San Francisco Solano para concluir su mensaje, señalando las similitudes con la actualidad y la necesidad de superar la “grieta”.

“Este lugar donde hoy estamos reunidos, si esto no pasaba, seria recordado como un lugar de batallas, donde una masacre hubiese sucedido aquí, sin embargo, termina siendo un punto de encuentro donde dos culturas pudieron dialogar, reconocerse, respetarse y ayudarse en su crecimiento, este es el lugar del Tinkunaco original que tiene que seguir inspirando toda nuestra vida social también en este tiempo”, consideró el Obispo.

“Hoy Jesús nos dice que vivir plenamente la fe cristiana puede traer divisiones entre nosotros: por ser rechazados, no comprendidos, o despreciados, él mismo lo padeció cuando sus seguidores lo dejan, cuando llega la hora de dar la vida por amor” dijo.

El obispo comparó a lo sucedido con los mártires riojanos Enrique Angelelli, Carlos Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera, que fueron asesinados por la dictadura cívica- militar en 1976, por su labor en los sectores pobres de la Provincia. “Nuestros queridos mártires riojanos también fueron rechazados por buscar una sociedad más justa donde no haya marginados, ni excluidos, vivir ese evangelio los llevó a enfrentar contrariedades en los vínculos sociales y eclesiales, hasta que por ello encontraron la misma muerte”.

“Hoy siguiendo los pasos de San Francisco Solano y nuestros mártires estamos llamados a iluminar y a trabajar para abordar evangélicamente las numerosas situaciones de tensión social que nos afectan para que la justicia y la paz sean una realidad”, señaló Braida. Y precisó que “para ello es necesario tomar conciencia de las situaciones que hoy nos enfrentan y nos dividen para buscar la verdad, en el respeto, en la escucha y en el diálogo”.

Asimismo, consideró que “mirando el interior de nuestras comunidades si hay algo que daña la paz son las habladurías y los chismes, comentarios innecesarios que resaltan los errores y el pecado, Jesús nos invita a ver lo bueno y positivo en el otro”.

“Mirando la realidad que vivimos y hay algo que daña la paz entre nosotros son las situaciones de exclusión que muchas vemos en la sociedad, una persona por ser diferente es dejada de lado o por no haber tenido oportunidades en su desarrollo de pronto es marginada”. Y agregó que “una tentación fuerte puede ser seguir adelante con comunidades de unos pocos donde estamos solo los que nos entendemos” consideró.

Según Braida “esa marginación produce resentimientos, rencores que muchas veces se manifiestan en hechos de violencia y delitos”. “La verdadera paz es la que incluye a todos y que da lugar al más débil al que solo no puede en la vida, una paz que es fruto en la que todos tengan posibilidades de desarrollarse, donde la vida es cuidada y amada en todas su etapas, donde un anciano es protegido y cuidado hasta el final en toda su vida, donde un joven pueda encontrar un horizonte de vida cierto y donde la vida humana sea considerada valiosa desde el inicio de la concepción, respetándosele el derecho a ser aceptada, cuidada, alimentada y amada”.

En ese punto, Braida se refirió a la actualidad señalando que “nuestra sociedad también experimenta numerosas grietas que nos lleva a vivir momentos de tensión y muchas veces de descalificación cuando quien está de uno o de otro lado cree tener toda la verdad”.

“Ante una situación similar San Francisco Solano busco valorar la verdad que hay en ambas partes, sin dudas este camino requiere mucha escucha del otro para comprender su posición,  requiere mucha apertura para aceptar sus propuestas que pueden ser de gran ayuda para el bien común para contribuir al bien de todos, requiere mucha humildad para aceptar que también nosotros podemos estar equivocados”, recomendó y consideró que “como San Franciscos Solano, el creyente sabe que enfrentar situaciones de conflictos buscar la paz y construir una sociedad inclusiva  no es un camino fácil”.

En sus palabras finales, el Obispo dijo que “hay un Tinkunaco que es fundamental en nuestra vida, que cada día se dé un verdadero encuentro con el Señor, que vaya sanando y transformando nuestra vida y cuando se va dando descubrimos que vale la pena jugarse por el hermano y hermana, y que toda vida tiene un valor infinito también de la que están en la vereda del frente y piensa distinto”.

Para finalizar instó que “inspirado por este gran santo misionero de América Latina y alentado por los mártires de nuestra querida tierra riojana trabajemos con valentía para construir la cultura del encuentro que nos ayuden a separar las grietas que nos separan para promover la cultura de la paz enfrentando las diversas realidades de exclusión social para alentar la cultura del cuidado de toda vida”.

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