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Macri y Fernández apuestan a la política tradicional y “sensible” en el tramo final de la campaña

Son días de actos y contacto con la gente. El Presidente sumó dos capítulos en Córdoba. Y confirmó que allí hará su cierre.

Jueves 17 de Octubre de 2019

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Antes, será la cita en el Obelisco. Alberto F. tendrá hoy movilización peronista por el 17 de Octubre, con CFK. Y mantendrá la dureza del discurso.

Mauricio Macri lleva casi tres semanas de marchas en continuado por todo el país. Ayer, sumó dos con diferencia de seis horas en territorio cordobés. En modo “pastor” –como exagera un dirigente que viene compartiendo escenarios-, selló la decisión de cerrar en la ciudad de Córdoba, último esfuerzo después de la concentración culminante, el sábado, en Capital. Alberto Fernández deja trascender iniciativas en el papel de “virtual presidente electo”, pero ha vuelto a la dureza de la campaña tradicional, incluso en el ámbito del primer debate de candidatos. Hoy, celebrará el 17 de Octubre en La Pampa. Y se mostrará con Cristina Fernández de Kirchner por primera vez después de las PASO.

Está claro que se trata de experiencias diferentes, marcadas por historias, pocas y cada vez más difusas pinceladas ideológicas y, sobre todo, por el impacto de las primarias. La derrota había dejado al oficialismo en un estado de paralizante conmoción y en muchos casos, de depresión. Y la enorme victoria colocó a Fernández y CFK a pocos metros del poder. La ex presidente eligió seguir en segundo plano formal, alejada incluso geográficamente por sus viajes a Cuba pero reafirmada en que buena parte del voto es capital propio. Y el candidato debió lidiar entre la responsabilidad que le generó el triunfo, en medio de otro pico de la crisis, y el modo de retomar la actividad electoral explícita.

La campaña se planteó entonces como una necesidad diferente para cada uno de ellos, o al menos tomó un sentido realmente distinto. Macri debió cambiar modos y también enfoques acerca del armado proselitista e incluso sobre el modo de interpretar la política. El cimbronazo de la derrota puso en crisis el laboratorio electoral, no sólo las líneas duranbarbistas y los criterios adjudicados sólo a Marcos Peña. El debate fue empujado especialmente por la llamada ala política del PRO y por los socios radicales.

Como sea y aún sin decirlo abiertamente, el macrismo comprendió que debía romper esquemas, y recrear y revitalizar su campaña pensando incluso en la derrota: la inercia de los primeros días posteriores a las PASO sólo conducía al abismo, a una posible fuga de votos y a una salida del Gobierno traducida en dispersión y debilidad para plantarse como oposición frente al retorno del peronismo-kirchnerismo. Con todo, según se reconoce ahora, el “empujón” decisivo –junto al debate interno- llegó desde afuera, con la marcha de macrismo inorgánico que terminó colmando la Plaza de Mayo.

Ayer, cerca de un palco cordobés, un dirigente radical y candidato señalaba que los actos no borran todo el resto de la tarea y maquinaria electoral. La síntesis, en su mirada, pasaría por comprender que es imposible pensar una campaña de este siglo despojada de redes, data y otros recursos, pero sin descuidar la “cercanía” con la gente y la “sensibilidad” social. “Sin eso, no existe la política”, resumía.

¿Eso puede sumar votos? ¿O sólo consolida el núcleo propio? Nadie en el oficialismo se atreve a una respuesta contundente, más allá de la distinción entre presuntos optimistas y pesimistas. Menos aún, hablan de encuestas después de la ilusión sobre una pequeña diferencia y hasta empate de los pronósticos previos a las primarias. Hay datos que se miran, claro, con seguimientos sobre leves variaciones, pero predomina el silencio. Y la sensación de que aún en caso de mejora, no alcanzaría. De todos modos, un número razonable en las urnas y la convocatoria de las marchas del “Sí, se puede” no constituirían un dato menor para la eventual pulseada o los embates de la transición con el peronismo a un paso del gobierno.

Ese conjunto de necesidades, incluido el futuro de Macri y de los referentes locales que también juegan su suerte el domingo 27, se expresa ahora en la superficie como objetivo de mostrar músculo o tono político. La convocatoria al Obelisco, el sábado, es vital. Y también es trascendente, según esa mirada, el cierre del jueves próximo en una plaza tradicional: en la capital cordobesa, frente al Patio Olmos.

Es curioso el segundo plano de las propuestas en este tramo final de campaña. En las últimas horas, tuvo escaso registro el proyecto de Macri –presentado con términos cuidados, a diferencia de desbarrancos más espontáneos y recientes- destinado a extender a veinte días la licencia por nacimiento para padres o persona no gestante. Antes, fueron planes para pymes u otras materias. El énfasis está puesto en las marchas, en el hecho en sí mismo de las concentraciones, en el hecho “sensible”.

Los efectos de anuncios y gestos tienen otra dimensión para Alberto Fernández, aunque parecen más bien restringidos a ámbitos empresariales –de inversores y mercados, trascendiendo las fronteras- y sectores muy politizados, empezando por los propios. Deuda, relaciones internacionales, reformas, impuestos y retenciones son algunos de los renglones. El discurso a la sociedad no puede pasar por ahí.

El candidato se viene reuniendo con representantes de diversas entidades sectoriales, entre ellas la UIA y en las última horas, otra vez con dirigentes de organizaciones del campo. Del mismo modo, han circulado versiones de lineamientos sobre cuestiones sensibles por muy diferentes razones, desde su criterio de renegociación de la deuda hasta modificaciones impositivas y laborales. En rigor, la inquietud sobre estos temas no estaría vinculada a los títulos sino a las todavía escasas precisiones.

Eso, por supuesto, no lo aleja de la campaña directa. Lo expresó incluso en el debate del domingo pasado, en la dureza con Macri y en la insinuación de políticas, como las referidas a Malvinas, que sí suelen mover el registro público. La decisión de pegar frontalmente sobre Macri tal vez haya apuntado a no dejar espacio a las otras ofertas opositoras. Pero estaría sugiriendo además el objetivo de liquidar el ciclo macrista ya en la perspectiva de un triunfo que le permita asumir sin una oposición significativa, para atender la crisis y su propio entramado interno.

El acto de hoy por el 17 de Octubre mostrará a Alberto Fernández junto a la ex presidente y rodeado de gobernadores, con atención privilegiada en la práctica y en el discurso. Estarán juntos otra vez el 24, en Mar del Plata. En el medio, CFK se haría un tiempo para una cita electoral con Axel Kicillof y Florencia Saintout. Y el candidato tendrá otro encuentro con jefes provinciales. Postales para la lectura política también en formato tradicional.

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